Hay Otra Valencia

Monseñor García-Gasco elogia la “dignidad ejemplar” de los enfermos que afrontan las “situaciones más difíciles” para vivir


He encontrado esta carta del Arzobispo de Valencia. En ella, don Agustín nos da una excelente lección sobre la dignidad humana y el valor de la vida hasta el final. Ha sido publicada en AVAN y por su interés la reproduzco aquí.

VALENCIA 25/01/2007 (AVAN).- El arzobispo de Valencia, monseñor Agustín García-Gasco, defiende en su carta de esta semana que “el ser humano no pierde su dignidad ni por su edad, ni por su vulnerabilidad, ni por su enfermedad” y advierte que “es un grave insulto a las personas que sufren o pasan por graves dificultades crearles un sentimiento de inutilidad o frustración”.

Cada persona “es querida por Dios en este mundo y, aun en las situaciones más difíciles, constituye un ejemplo para sus semejantes”, añade el prelado que considera que la Iglesia “tiene un compromiso con todos ellos”.

La historia demuestra que el ser humano “es un ser frágil y ante las situaciones de mayor vulnerabilidad la Iglesia proclama la cultura de la vida, del amor y de la solidaridad“. El arzobispo evoca la parábola del buen samaritano “que no abandona al moribundo que encuentra en su camino, sino que carga con él”.

Monseñor García-Gasco, que titula su carta “La igualdad, camino de la paz”, señala que “el relativismo y la indiferencia hacia el valor único de cada ser humano hacen imposible la paz“. Igualmente, manifiesta que “la construcción de la paz necesita del reconocimiento de la igualdad esencial entre las personas humanas, que nace de su misma dignidad trascendente”. Por ello, el prelado invita a “denunciar cuantos relatos culturales favorecen una visión de la persona viciada por prejuicios ideológicos y culturales, o por intereses políticos o económicos que incitan al odio y a la violencia”. Según el arzobispo de Valencia, “la paz peligra por el conflicto entre ideologías perversas, que promueven concepciones restrictivas del ser humano”.

En otro momento de su carta, el arzobispo de Valencia asegura que “la indiferencia ante la verdadera naturaleza del hombre y de su dignidad superior es un mal extendido en nuestro tiempo“. A este propósito, el prelado añade que “quien relativiza el ser y el valor de la persona humana impide el diálogo auténtico y abre las puertas a la intervención de imposiciones autoritarias”. Según el prelado, “particularmente insidiosas son las desigualdades en el acceso a bienes esenciales como la comida, el agua, la casa y la salud”. De hecho, “las gravísimas carencias que sufren muchas poblaciones, especialmente en África, están en el origen de reivindicaciones violentas y son una tremenda herida infligida a la paz”.

Además, según hace constar el prelado, “también son gravemente injustas las persistentes desigualdades entre hombre y mujer en el ejercicio de los derechos humanos fundamentales”.

Concluye su carta el arzobispo de Valencia expresando que la paz “nunca estará asegurada mientras no se superen las formas de discriminación que laceran la dignidad personal inscrita por el Creador en cada ser humano”. Por el contrario, “la igual dignidad de todos los seres humanos, sin indiferencias ni relativismos, el acceso de todos a los bienes esenciales para la vida, y la igualdad de derechos fundamentales entre el varón y la mujer son tres caminos ineludibles hacia la paz, que todos estamos llamados a recorrer”.

25, enero, 2007 - Posted by | Artículos, Dignidad, Vida

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